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Fui a jugar, nunca me cuidé y ahora mamá está muy mal

Hugo Pedrozza contó que daba tiempo al futbolacho y a la joda y el covid-19 le dejó una dura lección.

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La inconciencia fue una de las principales causantes del colapso hospitalario que vivimos en Paraguay.

Y pese a que lo tienen palpitando en sus mentes, muchos no quieren aceptar el error y dar testimonio de las consecuencias de sus comportamientos irresponsables.

Hugo Pedrozza (23) vive en la ciudad de Luque y es uno de los pocos que sentaron cabeza y aceptaron que su inconsciencia por unos minutos de diversión, le llevaron a vivir los peores momentos de su vida. “Tomaba como joda. Soy consciente que no me cuidaba. Salía a jugar, me aglomeraba, no usaba tapabocas, no usaba alcohol, y ahora qué pasó. Por mi inconsciencia mamá está con el virus maldito”, dijo este arrepentido joven a Crónica.

No se acaba el mundo por no jugar
No se acaba el mundo por no jugar

Hugo pasó por situaciones muy difíciles después de darle tiempo al relajo. “No les miento, es lo peor del mundo, le tiene mal a la persona que tanto amo, a mi mamá”, aseguró.

El dolor sigue siendo bastante fuerte para Hugo, ver a su madre luchando contra el virus mientras la culpa le sigue consumiendo, ya que pudo ser el culpable de que ella esté así. Por ello quiere servir de testimonio para todos aquellos que no le temen a la enfermedad.

«Iba a jugar partido y me aglomeraba con los amigos y sinceramente me arrepiento de no haber cuidado de mí y de mi familia, ahora le tocó a mi mamá, pero también puede ser la de cualquiera de los que no tienen miedo de contagiarse”, tiró.

Hugo sigue ahora la batalla con su madre, quien responde a un tratamiento ambulatorio con el que está venciendo poco a poco al virus de la muerte.

Sale cada día de su casa para ganar el pan

El joven contó que está arrepentido de darle espacio al virus maldito y pidió a los demás respetar el protocolo.

Hasta ahora, Hugo no sabe en dónde tomó el virus para luego llevarlo hasta su casa. El joven además de haberle dado la oportunidad en los futbolachos con loperro, todos los días sale de su casa para ganarse la vida, ya que es el único que puede trabajar.

“Soy el único que trabaja en mi casa, me toca mantener a toda mi familia, a veces no me alcanza, pero lucho todos los días, pero perdí mi tiempo en otras partes también, donde no me cuidé”, dijo.

Explicó que no puede quedarse en casa y alejarse completamente de las personas para cuidarse del maldito virus, ya que la crisis apura y más ahora que debe comprar medicamentos para su madre.

“No se acaba el mundo por no jugar”, he’i

El virus le puso un duro desafío en la vida y le dejó un gran mensaje. Hugo contó que pese a que fue de la peor manera, aprendió la lección y además de lamentar lo que le pasó quiere pasarlo a los demás jóvenes para que no jodan con la enfermedad.

“No se acaba el mundo por no jugar piqui, partido. No termina el mundo por no hacer una farra. El mundo sí termina para las familias que se enferman y no tiene cómo sobrevivir”, expresó. Hugo contó que lo vivido lo compartió con muchos amigos que incluso después le ayudaron para poder enfrentar al virus. “Tenemos que ser más conscientes porque si siguen jodiendo les va a tocar”, aseguró también.

Fuente: diario cronica

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