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“Paraguay puede crecer tres veces más que los vecinos con prudencia fiscal”

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–¿Cómo evolucionó últimamente la dinámica regional que llevó a los países de la región a enfrentar más dificultades económicas?

–Los problemas están centrados en el gran desborde del sector público en la época de los buenos precios de los comodities: no pudieron poner en caja, sobre todo Argentina, luego de los muchos fracasos con los incumplimientos contractuales. No recuerdo el número de default (cesación de pagos) en los que cayó mi país, más la confiscación de depósitos y cepos que le hicieron muy mal. El país luce repitiendo las mismas cosas hechas en los últimos 25 años, y no nos fue bien. Hay impuestos extravagantes a las exportaciones; es un disparate, porque no configura un escenario que atraiga a las inversiones.

–¿Brasil transitó un camino similar o tuvo sus variantes?

–Tenía un déficit importante en cuenta corriente, pudo corregir eso. Pero su crecimiento en gasto público, durante el gobierno del Partido de los Trabajadores, produjo una inevitable crisis. Una característica que afecta a Paraguay ahora es que, anteriormente, la recuperación brasileña luego de una caída era rápida, pero en la actualidad es más lenta. Le cuesta porque es un aparato estatal con rémora muy pesada sobre su desempeño. De todos modos, fue capaz de hacer algunas reformas, no muy significativas, en lo laboral y previsional. Se espera un nivel de transformaciones que aún no ha marchado con la dinámica que los discursos auguraban, eso genera cierta dosis de escepticismo.

–¿Qué espera de Paraguay en este contexto y de cara a las nuevas variantes?

–Espero un ritmo de crecimiento de Paraguay razonablemente alto, con prudencia fiscal, buena apertura económica, actitud receptiva a la inversión, lo que crea un clima favorable de negocios. Si sigue así, crecerá a un ritmo que será el triple de sus vecinos. Paraguay está con una inflación muy baja respecto de niveles de Latinoamérica. Es crucial que sea un país extraordinariamente abierto, porque sus exportaciones e importaciones constituyen una fracción muy grande del Producto Interno Bruto (PIB). De esa manera está integrado a la principal característica del mundo moderno: la globalización.

–En torno a la situación internacional y por qué se llegó a estos parámetros de poco o nulo crecimiento, ¿Qué puede referenciar?

–Cuando se produjo la crisis de la deuda, a comienzos de los años 80 en el mundo, de todos modos el crecimiento de América Latina, en promedio, fue de 0,7%. Sin embargo, en los últimos cinco años la región creció promedio a tan sólo 0,4%. Parte de la causa está vinculada a la caída de los precios de los comodities; desde el segundo semestre de 2014 la soja bajó a la mitad en su precio internacional, pero algunos gobiernos no se enteraron. La catástrofe venezolana fue un factor decisivo en la debacle, ya que Latinoamérica vino creciendo en los últimos 30 años a tasas del 2,7% en promedio; los países en desarrollo a 5% y en Asia se dio una media del 7%. El PIB venezolano cayó últimamente un 75%, es el único país petrolero derrumbado y es el corazón del fracaso latinoamericano.

–Por su parte, ¿cómo deben ser analizadas las recientes crisis sociales que afectaron estructuras como la chilena y la de otros países?

– Chile tuvo un problema básicamente cuando se desaceleró su crecimiento. Cuando un país viene creciendo al 6% y de repente baja al 2% es terrible porque su población vino endeudándose y luego ese pasivo agobia, por eso surgió su crisis.

–¿Qué efectos se pueden seguir evidenciando en torno al coronavirus?

–El mundo está con un pánico global y sufrirá una desaceleración, sobre todo en este primer semestre. Las economías más vulnerables experimentarán un golpe mayor, ciertamente. Uno puede que no entienda bien por qué surgió ese pánico si no hubo una mortandad tan aguda, pero ese temor producirá un deterioro global que afectará a los comodities. Será un entorno difícil, sobre todo para los países indisciplinados financieramente.

–¿Qué les depara, entonces, a las naciones vecinas con estas perspectivas?

–Lo esperable es que Brasil dinamice su inversión, asociado a un plan de privatizaciones, con efectos que saquen de la responsabilidad de su Estado federado una obligación para invertir desde el estamento público. Es difícil inyectar capital cuando uno está quebrado: la deuda de Brasil es exageradamente elevada, es el doble que la de Argentina, y no hay margen para políticas fiscales expansivas. En cuanto a Argentina, si quiere crear empleo, modernizarse, aumentar la productividad, debe aprovechar sus recursos naturales muy atractivos y potentes en las áreas energética y agropecuaria, alejándose de ese programa macro que es gravar la producción. No se puede seguir sobrecargando al buey que arrastra la carreta.

–¿Cómo avizora este tiempo para el Paraguay?

–Paraguay logró mantenerse alejado de los errores de la región. Desgraciadamente el entorno no será favorable, porque las políticas de los países vecinos no ayudarán. En las estadísticas, Perú es una maravilla con su crecimiento, pero cuando uno mira en perspectiva, Paraguay creció al ritmo de aquel país en los últimos diez años. Aún comparado con Chile, vino creciendo rápidamente, con oscilaciones cierto, pero eso está a tono con la volatilidad de la región. El impacto que también puede “jorobar” (perjudicar) a Paraguay es que caiga el crecimiento de los países desarrollados, especialmente los de la Eurozona (de cara a los próximos acuerdos a los que se lleguen); y hasta ahora no veo que la variación en el precio del petróleo genere un impacto en la economía local.

Ricardo Hipólito López Murphy (68). Es economista y político argentino. Preside la Fundación Cívico Republicana (FCR) y fue electo presidente de la Red Liberal de América Latina (Relial).

Es licenciado en Economía de la Universidad Nacional de La Plata, con maestría en economía de la Universidad de Chicago.En su actividad profesional se desempeñó como consultor y asesor económico de empresas, inversores internacionales e instituciones financieras de Argentina y América Latina.Se desempeña como consultor del BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y ganó el Premio Konex en 1996.

Espero un crecimiento de Paraguay razonablemente alto, con prudencia fiscal, buena apertura económica, actitud receptiva a la inversión, y clima favorable de negocios.

Paraguay logró mantenerse alejado de los errores de la región. Desgraciadamente el entorno no será favorable, porque las políticas de los países vecinos no ayudarán.



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Fuente: https://www.ultimahora.com/paraguay-puede-crecer-tres-veces-mas-que-los-vecinos-prudencia-fiscal-n2873785.html

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