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Se enamoraron en el predio del Ineram cuidando familiares

Bajo las carpas improvisadas en el predio del Ineram, la espera parece interminable. Los familiares de los pacientes aguardan que pasen las horas críticas y esperan que cada nuevo parte médico les traiga algo de esperanza.

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En medio de esa situación, la solidaridad y la ayuda mutua gana terreno. Los desconocidos instalados allí se convierten en amigos. Y, en el caso de Laura (26) y Édgar (32) fue un poco más: el amor hizo un hueco en medio de la incertidumbre y ambos se enamoraron.

Ella estaba sentada bajo la lona verde instalada en el predio del hospital. Angustiada y a la espera, se puso a orar por su papá que se encontraba internado.

Él, quien aguardaba información sobre el estado de salud de su hermano, la vio y se acercó. “Puedo acompañarte en tu oración”, le dijo. Ella respondió con un sí. La amistad nació.

Pasaron los días y ambos se ayudaban en lo que podían como si se conocieran de años. Y sin planearlo el amor surgió. “Yo llegué unos días después que ella y me instalé ahí. Allí todos somos como amigos y nos ayudamos en lo que podemos. Y en una de esas me acerqué para orar con Laura. Nos hicimos buenísimos amigos porque hablábamos de todo un poco y coincidíamos en muchas cosas”, dijo Édgar.

“Compartimos 16 días aproximadamente en el hospital. Y en uno de esos días le pregunté si tenía novio y me dijo que no. Allí como que se alegró mi corazón”, agregó.

En el día 16, el padre de Laura fue dado de alta y cuando se despidieron le pedí su número para seguir en contacto. “Cuatro días después mi hermano también superó la enfermedad y volvimos a casa. Con Laura mensajeábamos todos los días. Hasta que le pedí que sea mi novia y me dijo ¡que sí!”, contó feliz.

“El dolor y la angustia como que nos fueron uniendo”

“Si cuento esto es porque también quiero resaltar que todos los que están en vigilia en los hospitales son gente maravillosa que lucha en medio del sufrimiento y que necesitan ayuda. En mi caso conocí a una persona fantástica”, dijo Édgar.

“Pasamos muchas cosas esperando la evolución de nuestros familiares. Tuvimos la fortuna de que pudieron superar la enfermedad. El dolor y la angustia como que nos fueron uniendo”, resaltó.

“Hoy con Laura estamos juntos, pero compartimos poco aún por este tema de la pandemia. Yo soy de Asunción y ella de San Lorenzo”, explicó.

“Estando en hospital sentí algo por ella y ella por mí, pero vi oportuno salir para proponerle que sea mi novia, con respeto”, finalizó.

“En el hospital todos son como familia”, contó

Personas con ojeras tomando un café, alguien que les acerca una galletita, llanto, otro que los abraza. Así es el escenario en el predio del hospital a la espera de alguna noticia del paciente internado, describe Édgar.

“Cuando salen y nos informan que el paciente estácon vida se festeja como una victoria. Allí es un día a la vez. Todos luchamos: los pacientes adentro y los familiares de la puerta para afuera para que no les falte nada.

Es mundo aparte”, contó. Pero dentro de todo ese ambiente prevalece algo que les mantiene con esperanza: la empatía.

Fuente: diario cronica

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