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SUSSY SACCO: “El hombre que no sabe bailar es un fracaso”

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CELEBRIDAD. Sussy Sacco es mucho más que danza. También pinta, diseña y ahora apunta a un nuevo proyecto, quiere ser concejala de Asunción. Es devota de la Virgen del Schoenstatt, a quien atribuye el milagro de que las balas del golpe no hayan traspasado la pared de su casa

HISTORIA DE VIDA

Sussy Sacco es un nombre que salta como todo un sello de distinción en el mundo de la danza. En su juventud fue una de las bellezas más codiciadas en la alta sociedad asuncena. Era una de las reinas del carnaval del Centenario. Fue reina de Cerro Porteño, cuando este tipo de eventos en los clubes concentraba la atención de todos. Fue multipremiada como figura del club San Juan y el 22 de Setiembre de los corsos encarnacenos. También fue elegida 5 veces embajadora de los carnavales de Corrientes, siendo probablemente la única figura extranjera en repetir tantas veces el mismo reconocimiento. Como bailarina y como directora de danza recorrió prácticamente todo el mundo, todos los continentes. Tiene una rica historia de vida que aquí comparte con nosotros para los lectores de QTal!

Vemos en uno de tus salones de danza muy lindos cuadros que tienen tu firma, ¿sos pintora también?

–Soy profesora de dibujo y pintura, me formé con la profesora Cira Lucinda Muscarda, que formó también a Ricardo Migliorisi y muchos reconocidos pintores. Esos cuadros hice en una oportunidad en que quería hacer una exposición de cuadros solamente de payasos. Quería hacer un vernisage especial y necesitaba 15 cuadros, pero hice solo 7. Así que quedé con esos cuadros.

¿No llegaste a vender tus cuadros?

–Con Ricardo Migliorisi y otros compañeros nos poníamos en la vereda, ahí en calle Palma frente a Lido Bar a ofrecer nuestros cuadros. Éramos chiquilines. Cuando deje la danza probablemente me dedique a la pintura. Estudié también diseño de vestuario, eso me permite diseñar y crear mis propios vestuarios de danza. Me incliné al diseño por influencias de mi mamá.

¿Se dedicaba a la costura?

–Sí, mi mamá era modista de alta costura. Vestía a la alta sociedad. Debajo de su máquina jugaba con mi muñeca, le cosía, ella me daba botones para pegar. Siempre estuve al tanto de todo lo que era el diseño. Después ya por mi cuenta, será por una condición natural, que tengo inclinación hacia el arte. Diseñé muchísimo para los carnavales.

Estuviste muchos años en los carnavales de Encarnación…

–Dirigí 18 años en los corsos de Encarnación, de los cuales 15 años saqué el primer premio con las comparsas del Club San Juan y el 22 de Setiembre. Hasta el 94, 96, más o menos. Trabajaba con el vestuario y también la coreografía de toda la comparsa. También estuve 7 años en Corrientes, trabajando con la comparsa Copacabana, 5 años saqué el premio de embajadora del carnaval que es un reconocimiento para quienes son de afuera, hasta llegar a embajadora Iteva, el último año. En el 76 ya no participé, porque era el año que me casaba. Me fui a mirar nomás ya como público.

Cuentan que donde ibas eras el centro de atención por tu belleza, ¿era celoso tu marido?

–Mi marido no era celoso, siempre me acompañó. Desde luego que también fue bailarín en un momento de su vida. Nos conocimos bailando.

¿Te conquistó gracias al baile?

–Yo tenía un ballet folclórico internacional y él, un ballet folclórico. Un día le pedí un muchacho que baile en mi ballet porque me faltaba un varón. Al cabo de un tiempo le pregunté otra vez y me dijo: “No conseguí, pero yo no puedo bailar”. Ahí, había sido, ya apuntaba la flecha jaja…

Llevás toda una vida con la danza, ¿cambiaron muchas cosas?

–Esta es una profesión que no tiene punto final… Hay renovación. Ahora, por ejemplo, enseñamos strip jazz, es un estilo nuevo. A la juventud hay que proponerle nuevos ritmos para que se enganche. También estamos enseñando el reguetón, que va más allá de lo que vemos en las fiestas.

¿Preparan solamente a los que quieren hacer carrera o también a quienes quieran aprender a bailar bien en una pista?

–Preparamos a las personas que quieren ser profesionales y a quienes quieran bailar bien nada más.

¿El hombre que baila bien tiene sus ventajas con la mujer?

–El varón que sabe bailar le conquista mucho más a la mujer que aquel que es patadura. Ahora se baila separado, pero con el tiempo se volverá a bailar juntos, pegados, abrazados, corazón a corazón, alma con alma. En el caso de bailar juntos el hombre baila, el hombre manda, la mujer sigue. La que no sabe seguir es un fracaso. Así también el hombre que no sabe marcar o no sabe bailar es un fracaso. No es así a lo mejor en la vida, pero en el baile, sí.

¿El que no sabe bailar entonces es un fracaso?

–Es un fracaso jajaja… Y la mujer que no sabe seguir también.

EL GOLPE, FRENTE A SU CASA

La casa de los abuelos paternos de Sussy Sacco estaba en la esquina del Palacio de López y su casa está hasta hoy frente a la que era de “Ñata” Legal, la pareja extraoficial de Alfredo Stroessner por muchos años.

¿Frente a tu casa vivía “Ñata” Legal, la que fue pareja de Alfredo Stroessner?

–Sí, acá en frente tenía su casa, pero ya vendió todo. Nosotros nos mudamos en el año 1983 acá.

¿Acá fue donde vinieron los tanques con soldados y hubo enfrentamiento aquel 2 de febrero del 89?

–Sí, en el día del golpe de Estado del 89 acá hubo efrentamiento. Pero ese día yo estaba en Encarnación con mi comparsa San Juan, en el carnaval. Mi marido estaba en Ciudad del Este, trabajando en una casa de cambios. Ninguno de los dos estábamos en la casa. En Encarnación me entero del golpe. Recuerdo que fue Rigoberto Arévalos, del trío Los Bemoles que me contó, él estaba actuando allá. Yo no sabía nada, menos que el enfrentamiento se dio frente a mi casa. Salí a buscar teléfono para llamar. Todo estaba cerrado, porque había sido que a la noche todos estaban escuchando la radio, sabían lo que pasó, y habían cerrado. Después logro hablar con mamá y me dice: “Sí, acá fue el golpe en frente a tu casa”. ¡Dios mío! Nosotros ya teníamos nuestro santuario hogar de La Mater (Virgen del Schoenstatt). Creo que ella protegió la casa.

ELEGANTE. Una mujer glamorosa, con estilo, lo trae de familia. Su mamá era costurera de la alta sociedad, ella también es diseñadora.

¿Hubo disparos que pegaron a tu casa?

–Sí, hubo disparos. Quedaron algunas marcas, pero ninguna bala entró. Las balas de fusiles que tenemos acá recogimos de la calle, incluso acá en frente, cerca de la pared.

¿Ustedes veían acá cuando él llegaba de visita, venían con todos sus guardias?

–Él venía sin mucho ruido, él manejaba su coche y atrás venía su guardia. No había toda esa parafernalia de cuando se mueve un presidente oficialmente.

¿Él te conocía? Vos bailabas para el presidente, cuentan.

–Sí, claro que me conocía muy bien. Antes éramos poca gente en Asunción. La familia de mi papá, los italianos, tenían su casa en la esquina al lado del Palacio, en Montevideo y El Paraguayo Independiente. En esa esquina vivían, incluso un tiempo vivimos también ahí. Él muchas veces cuando me encontraba en alguna fiesta… Una vez estuve en la recepción de un presidente extranjero, fui al Palacio porque hubo fiesta. Ahí él me dijo: “Cómo anda su papá”.

SELLO. El peinado estrafalario de Sussy Sacco es todo un sello personal.

¿En qué más te ayudó la Virgen?

–Vamos a cumplir 42 años, el 14 de junio, que estamos en el Movimiento del Schoenstatt. Es una comunidad de base de la Iglesia Católica. Nos ayudó mucho como matrimonio, como familia y personalmente también para ir creciendo más.

¿Sentís que te da protección a tu hogar?

–Claro que nos da protección. Como te dije, en el día del golpe, acá en casa no entró ni una bala gracias a la “Matter”, como le llamamos a la Virgen. La vida no es siempre color de rosas como uno piensa.

PINTORA. Sussy Sacco era compañera de Ricardo Migliorisi, estudiaron pintura juntos. Ella tiene su colección personal.



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Fuente: http://www.cronica.com.py/2020/03/01/sussy-sacco-hombre-no-sabe-bailar-fracaso/

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